Consejos para nuestra mascota en otoño
El otoño trae días más frescos, lluvias y cambios bruscos de temperatura. Nosotros empezamos a sacar las chaquetas del armario, pero ¿qué pasa con nuestras mascotas? Perros y gatos también notan la llegada del frío, y algunos necesitan cuidados especiales para adaptarse a esta nueva etapa.
Los meses de octubre y noviembre suelen ser especialmente delicados. La humedad, las primeras bajadas de temperatura y los cambios en las rutinas pueden afectar a su salud y bienestar. Por eso, conviene prestar atención a ciertas señales y adaptar sus cuidados antes de que aparezcan los problemas.
¿Qué riesgos trae el otoño para perros y gatos?
Cada animal sufre el cambio de estación de manera diferente, aunque hay algunos problemas bastante comunes en esta época.
- La muda del pelo: perros y gatos renuevan su “pelasho” preparándose para el invierno. Durante este proceso, el cepillado ayuda a retirar el pelo muerto, evitar nudos y reducir la cantidad de pelo que ingieren al lavarse. En los gatos, además, puede ayudar a disminuir la formación de bolas de pelo.
- Los problemas respiratorios: el frío, la humedad y los cambios de temperatura favorecen la aparición de afecciones respiratorias. La tos de las perreras, por ejemplo, es una enfermedad muy contagiosa entre perros, por lo que conviene consultar con el veterinario qué medidas preventivas necesita cada animal.
- Las molestias articulares: Todos nos hacemos mayores y nuestras mascotas también. Mantenerla cómoda y evitar que pase demasiado tiempo en lugares húmedos o fríos puede ayudarla a encontrarse mejor.
- Los cambios en el apetito y la actividad: Si tu perro o gato pasa más horas descansando, vigila su peso y evita aumentar la ración por costumbre.
- La sequedad de la piel: los cambios de humedad y la calefacción pueden resecar la piel y provocar descamación o picor. Si se rasca mucho, pierde pelo en determinadas zonas o presenta irritación, consulta con un profesional veterinario.
5 consejos para cuidar a tu perro en otoño 🐶
Con unos pequeños cambios en su rutina puedes ayudar a tu perro a pasar los meses fríos con mayor comodidad.
1. Revisa sus vacunas y la prevención respiratoria
La tos de las perreras puede propagarse con facilidad, sobre todo cuando coinciden muchos perros en parques, residencias o centros de adiestramiento. Pregunta a tu veterinario si tu perro necesita vacunarse o recibir una dosis de recuerdo según su edad, sus hábitos y su nivel de exposición.
2. Sécalo bien después de los paseos
¿Ha vuelto a casa empapado después de jugar bajo la lluvia? Dedica unos minutos a secarle bien el pelo, las patas, las almohadillas y el pecho. La humedad que queda atrapada entre los dedos o en los pliegues de la piel puede favorecer irritaciones y algunas infecciones cutáneas.
Utiliza una toalla y presta atención a las zonas donde el pelo tarda más en secarse. Si tu perro se moja con frecuencia, este hábito te ahorrará más de un disgusto.
3. Adapta los paseos al tiempo
No hace falta renunciar a los paseos porque bajen las temperaturas, pero sí conviene ajustar los horarios y la duración a las condiciones meteorológicas y a las necesidades de cada perro.
Los cachorros, los animales mayores y los perros de pelo corto suelen tolerar peor el frío.
4. No abandones la desparasitación
Las pulgas y las garrapatas no desaparecen automáticamente cuando termina el verano. Algunas siguen activas durante el otoño, especialmente si las temperaturas son suaves.
Mantén las pautas de desparasitación recomendadas por tu veterinario.
5. Dale un lugar cálido para descansar
Si tu perro tiene artrosis o es mayor, puede agradecer especialmente una cama cómoda, acolchada y aislada del suelo. Evita colocarla junto a puertas que se abren constantemente o en zonas con corrientes de aire.
Fíjate también en cómo se mueve al levantarse. Si muestra rigidez, cojea o parece sentir más dolor que de costumbre, no atribuyas automáticamente estos cambios al frío: una revisión veterinaria ayudará a determinar qué ocurre.
5 consejos para cuidar a tu gato en otoño 🐱
Los gatos también necesitan algunos ajustes cuando llegan los días fríos, especialmente si viven dentro de casa o tienen acceso al exterior.
1. Cepíllalo con frecuencia para reducir las bolas de pelo
Durante la muda, el gato puede ingerir bastante pelo mientras se limpia. Un cepillado frecuente ayuda a retirar el pelo muerto y reduce la cantidad que acaba en su aparato digestivo.
2. Anímalo a beber agua
Puedes colocar varios recipientes de agua fresca en distintos puntos de la casa, probar una fuente si le gusta el agua en movimiento e incorporar comida húmeda a su alimentación, siempre adaptándola a sus necesidades.
3. Comprueba el coche antes de arrancar
Este consejo puede salvar vidas, sobre todo en los gatos que viven en la calle o tienen acceso al exterior. Cuando hace frío, algunos buscan refugio junto al motor de los coches, donde encuentran calor después de que el vehículo haya estado funcionando.
Antes de arrancar, da unos golpes suaves en el capó y comprueba, si es posible, que no haya ningún animal escondido cerca del motor o en los pasos de rueda. Es un gesto sencillo que apenas lleva unos segundos.
4. Prepara rincones cálidos para dormir
A los gatos les encanta encontrar lugares cómodos desde los que observarlo todo. En otoño, puedes prepararles una cama mullida en una zona tranquila, una manta en su rincón favorito o un lugar elevado donde descansar sin que nadie los moleste.
Si colocas su cama cerca de un radiador, asegúrate de que mantenga una distancia segura y que el gato pueda alejarse cuando quiera. Evita las fuentes de calor directo que puedan provocar quemaduras.
5. Controla su peso y mantén el juego diario
Con menos horas de luz y más tiempo en casa, algunos gatos pasan buena parte del día durmiendo. Si reducen su actividad y siguen comiendo la misma cantidad, pueden ganar peso poco a poco.
El otoño también es una oportunidad para cuidar mejor de ellos
Cada cambio de estación nos recuerda que las necesidades de nuestras mascotas evolucionan con el tiempo. Un cepillado más frecuente, una cama bien situada, una revisión veterinaria o unos minutos extra de juego pueden marcar la diferencia en su bienestar. Observa a tu perro o gato, fíjate en los cambios de comportamiento y no esperes a que una molestia vaya a más para pedir consejo profesional. Con un poco de atención y una rutina adaptada al frío, disfrutaréis juntos de los paseos, las tardes en casa y todo lo bueno que trae el otoño
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¡Feliz Otoño!



